En el año 1804 en la esquina de Rivadavia y Emilio Mitre, se abrió una pulpería
perteneciente al vecino Nicolás Vila, en su techo se encontraba la única y típica veleta del
barrio con la silueta de un caballito. A ella el barrio debe su nombre, ya que esta era una
zona de hermosas quintas muchas de ellas para vivienda permanente y otras utilizadas
para fin de semana por los porteños.
Las mismas se veían a lo largo de la actual avenida Rivadavia. Era una zona tranquila, con
mucho verde. Una de sus famosas quintas fue la de Ambrosio Plácido Lezica, a partir de la
cual en el año 1928 nace el hoy llamado Parque Rivadavia.
La llegada del tranvía y luego la del subterráneo como en muchos otros barrios de Buenos
Aires, contribuyeron favorablemente en sus principios para impulsar un gran desarrollo
habitacional y comercial en la zona.